Las plantas asomaban por encima de la tapia, exhibiendo su frondosidad y verdor al exterior. La Guardia Civil fue alertada por un vecino del pueblo, que prefirió mantener el anonimato, mientras facilitaba la ubicación exacta de la hacienda. Orden judicial en mano, los policías se llevaron detenido a los moradores de la vivienda, después de comprobar que, detrás de la casa, alguien había hecho brotar una plantación de cannabis, que abarcaba cerca de una tahúlla.













